Castelo de Pirescoxe, joya quinientista de Portugal

Castelo de Pirescoxe

Situado en una elevación dominante cerca del agua del río Tajo, en la población de Pirescoxe, se encuentra este castillo almenado, más cercano a la arquitectura de las casas de la nobleza durante la Edad Media en Portugal que a un castillo en sí.

Vio la luz allá por 1.442 y es a día de hoy uno de las pocas muestras quinientistas de toda la región. Durante ese año Vaques Nuno Castelo Branco y su hermosa esposa Joan Zuzarte decidieron instituir mayorazgo en un solo lugar, el cual hasta ese momento había sido una finca de la familia. Es en ese lugar en el que comienzan a construir lo que parece ser un palacio almenado, que posteriormente serviría como residencia de la familia.

Calificada como Bien de Interés Público, en 1961, durante los siglos ha pertenecido a varias generaciones de los Castelo, además de otros dueños de distinto linaje. El problema es que con el transcurso del tiempo la propiedad terminó finalmente siendo abandonada, dejada a su suerte y al cruel expolio del hombre.

No fue hasta 2.001 cuando finalmente el palacio recibió el trato que se merecía. En este año se realizó una intervención que preservaría las torres almenadas además de intentar recuperar y rehabilitar distintas partes de este precioso edificio medieval.

Gracias a esta recuperación del espacio, se comenzó a ver el Castelo de Pirescoxe como un lugar cultural. Por tanto se añadió una galería de arte y un auditorio al aire libre, todo ello rodeado por parques, para que pudiera otorgarle vida al palacio, una vida que hacía tiempo había perdido y demandaba a gritos.

De las estancias de la antigua casa palaciega se puede visitar la fachada principal, lugar en el que se encuentra el cuerpo de la casa. Allí es posible ver una gran chimenea en el salón principal, instrumento necesario para pasar las largas noches e intentar calentar ese gran palacio. Además también se encuentran varias habitaciones más, áreas de apoyo y una capilla. En la parte posterior de esta fachada encontraríamos las cocinas, despensa y almacenes, dónde el servicio de la casa trabajaría en el día a día de los señores.

Por último, cabe destacar que existe una leyenda local que asegura que en el sótano de este castillo hay escondido un tesoro, pero no un tesoro cualquiera. El Castelo de Pirescoxe esconde el tesoro del Rey Sebastian, dato que volvería loco a su último dueño el cuál pasó las noches de los últimos años de su vida buscando sin descanso por todos los rincones de la propiedad.

Foto vía: Xiselle

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Categorias: Excursiones desde Lisboa


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