Palacio Nacional da Pena, joya del romanticismo

Palacio da Pena

Si nos alejamos un poco de Lisboa y nos dirigimos a Sintra, nos encontramos con una de las edificaciones más bellas que tiene Portugal: hablamos del Palacio Nacional da Pena, una edificación que fue residencia de la familia real durante el Siglo XIX. Esta construcción, especialmente emplazada por el rey, ha tenido la particularidad de convertirse, con el tiempo, en una de las más logradas piezas de la arquitectura romántica.

El Palacio Nacional da Pena se eleva por sobre los pobladores de Sintra como una bella ensoñación. Pero no se trata de un producto de la imaginación, es algo real. El edificio está en la cima de una colina, a unos 500 metros de altura y alejados unos 4 kilómetros del centro del pueblo. Para redondear la postal, el palacio está rodeado de un amplio parque de 200 hectáreas con múltiples especies florales, algunas de gran exotismo.

Si bien el mismo está abierto para los turistas, hay que tener en cuenta que recorrerlo en una jornada resulta casi imposible: tiene, por ejemplo, alrededor de 72 kilómetros de senderos. Para llegar hasta allí se puede tomar el autobús de Scotturb Nº 434, que parte desde la estación de trenes y deja en la mismísima entrada del parque.

En relación a la historia del Palacio Nacional da Pena, hay que decir que en un comienzo en la cima de la colina había una capilla dedicada a Nuestra Señora da Pena con un pequeño monasterio jerónimo. Sin embargo, estas edificaciones fueron destruidas con el terremoto de 1755. Esto fue lo que observó el príncipe Fernando II de Portugal, esposo de la reina María II, quien se enamoró del lugar y ordenó el emplazamiento del palacio hacia 1836.

Fue así como sobre grandes peñascos se terminó asentando el palacio, estructura que contiene varios estilos arquitectónicos como el neogótico, el neorenacentista o el colonial, entre muchos otros. Con el paso del tiempo, este edificio construido en la freguesía de São Pedro de Penaferrim, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.

Si usted tiene pensado conocer este edificio, debe saber que el mismo consta de 26 dependencias y que aún se conservan los muebles y algunos objetos como los dejaron sus últimos propietarios de la realeza. Algunas de sus características más atractivas son el Arco del Tritón, también el Patio dos Arcos y la capilla con su retablo de mármol.

Foto vía: Viajesamiritmo



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Categorias: Excursiones desde Lisboa


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