El colorido de los azulejos de Lisboa

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Hay varios aspectos que se suelen resaltar de las ciudades: su historia, su arquitectura, su naturaleza, su modernidad. Pero ¿y su colorido?

Precisamente este es uno de los atractivos más grandes que tiene Lisboa, una ciudad que puede ser apreciada a través de la variedad de tonos y colores que ofrecen los azulejos que ilustran los frentes de viviendas, comercios o palacios.

Ha dicho el artista portugués Pinto Coelho que el azulejo es el arte nacional de Portugal “por encima de la escultura o la pintura”. Lisboa, entonces, es un ejemplo vívido de esta condición. Trabajos de una gran meticulosidad y calidad, diversas formas geométricas, miles de colores y diseños, todo esto conforma su universo de azulejos, elemento decorativo que ingresó al país en el siglo XIV proveniente de Africa.

Dicen los historiadores que, precisamente, su presencia revela la fusión cultural que se dio con la dominación árabe de la península Ibérica. Ya para mediados del siglo XVI se establecieron en Portugal los primeros talleres artesanales de azulejos mayólicos, técnica que se utilizaba mucho en Italia y a través de la cual se pueden realizar figuras complejas.

Sin embargo resulta impactante ver la forma en que los azulejos fueron ganando espacio en el gusto arquitectónico de los lisboetas. Su presencia se hace explícita en todos los barrios que uno puede recorrer. Desde Alfama hasta el Chiado, casas, comercios, edificios y esquinas están adornados con estos mosaicos de un registro brillante. Esto es como, si de repente, el tiempo se hubiera detenido y uno caminara por las calles de hace siglos.

Pero el interior de los edificios también cuenta con sus paredes recubiertas de azulejos, en cocinas y demás dependencias. Otra característica es que tienen diseños, los cuales recuerdan imágenes de caza, vida rural o gastronomía. Pero como se trata de un instrumento más cultural que decorativo, su historia se ve recogida en museos repartidos por toda Lisboa.

Uno de estos ejemplos es precisamente el Museu Nacional do Azulejo, que si bien es uno de los más pequeños en su especialidad a la vez es uno de los más interesantes. El Museo guarda una antología de la historia del azulejo y en él se recogen todas las etapas, desde lo clásico a lo moderno pasando por las vanguardias. Se encuentra a dos kilómetros al este de la Estación de Santa Apolonia y se lo puede visitar de 10:00 a 18:00, excepto los martes que abre desde las 14:00 y los lunes que está cerrado.

Foto vía: Trekearth



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