Los únicos y exquisitos Pasteis de Belem

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Se dice que a Lisboa se la ve, se la siente y se la oye pero, además, se la saborea. Y esto es así porque una de las actividades más populares por allí es la pastelería: efectivamente, hay pastelerías por todos lados, algunas en las que venden para llevar y otras donde además se puede permanecer en el establecimiento y se acercan al concepto de café. Y entre las pastelerías, la más destacada es Pasteis de Belem, donde reproducen una receta secreta que viene desde el siglo XIX.

Esta pastelería parece un atractivo más de la ciudad y, de hecho, muchos turistas concurren a este lugar como visita obligada. Obviamente, la curiosidad es devuelta con un bocado de excelente factura. Pasteis de Belem está ubicada en una esquina y es fácilmente identificable por sus toldos de color azul. Si bien de afuera parece un local pequeño, en su interior es de importantes dimensiones, con varias sillas y mesas distribuidas en varias salas, con un estilo sumamente tradicional.

El interior de la pastelería está ambientado en tonos azules y blancos, y hay un vidrio gigante que da a la cocina, por lo que desde el salón se puede apreciar cómo son cocinadas cientos y cientos de bandejas con dulces. De la cocina al salón, también transitan los mozos, atendiendo la cafetería. Pero no solamente se ve un incesante desfile de gente puertas adentro, en la vereda se encuentra la zona de venta para llevar de la cual suelen partir largas colas.

Sobre la receta de estos pasteles, verdaderamente únicos, la misma data del siglo XIX. Por aquella época los conventos fueron cerrados y como forma de subsistencia, los monjes decidieron abrir pequeños locales donde comercializar estos afamados pasteles. Si bien no se conoce la receta original, la cual es transmitida de forma casi secreta, se sospecha que entre otros integrantes, los pasteles llevan leche, ralladura de limón y naranja, canela, huevo, azúcar, fécula de maíz, vainilla y nata.

Más allá de lo que se pueda decir, realmente hay que probarlos para comprobar que su fama no es para nada exagerada. Lo que fue en primera instancia un pastel regional, se convirtió en algo típico de todo el país. En su forma se observa una especie de tartaleta de hojaldre con un relleno cremoso. En Pasteis de Belem se sirven ni bien son sacados del horno, lo que hace que su masa se sienta mucho más crujiente y deliciosa.

Foto vía: Xtratime



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