La Plaza de la Alegría, punto tradicional

La Plaza de la Alegría

Sobre la calle de la parroquia de San José de Lisboa, a dos minutos de la majestuosa Avenida da Liberdade, y a dos minutos del Jardín Botánico, se encuentra la Plaza de la Alegría, un punto muy poco frecuentado por los turistas, donde se puede palpar de lleno la bohemia de la ciudad, su pintoresca rutina.

En el costado oeste de la plaza se alza un busto del músico, pintor y poeta Alfredo Keil, ni más ni menos que el compositor del Himno Nacional de Portugal. El resto del espacio está completo de árboles y flores seleccionadas, también hay bancos de madera para sentarse a descansar, una fuente de agua que está en continuo funcionamiento y elegantes faroles de hierro que por las noches despiden luz cálida.

Quienes visiten esta plaza se encontrarán con el movimiento cotidiano de Lisboa: transeúntes apurados, gente mayor leyendo el diario, chicos corriendo a la salida de la escuela y jóvenes haciendo ejercicio físico. No es un lugar muy grande, pero es perfecto para entender la velocidad de vida de una ciudad con tanta historia.

Antes del furioso terremoto de 1755, la plaza era un pequeño lote dedicado a la agricultura, donde se cultivaban hortalizas; además funcionaba una granja, que hoy es parte del Jardín Botánico. Se convirtió en un espacio público a principios del siglo XIX, cuando la ciudad comenzó a expandirse a ritmo acelerado y fue necesario planificar zonas verdes y de esparcimiento.

El nombre se remonta a la vieja Feria de la Alegría, que era el más importante mercado de pulgas de Lisboa. Allí se vendían antigüedades, libros, obras de arte y herramientas, entre otros productos. Duró casi un siglo, desde 1756 hasta 1835, año en que finalmente se decidió llevarla al Campo de Santana. Actualmente se siguen realizando encuentros de venta de artesanías, junto con muchas otras actividades, como yoga abierto a todo público, pequeños cursos de manualidades y juegos interactivos. Es común encontrarse con grupos musicales y compañías teatrales que improvisan con la gente que pasa ocasionalmente.

En los distintos puestos que se arman los fines de semana se puede encontrar indumentaria de diseño para niños, marionetas, bijouterie y material de librería fabricado con papel reciclado. Es un paseo muy bonito y reparador.

Foto vía: CorreiaPM

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Categorias: Turismo en Lisboa


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