Regalos típicos para comprar en Lisboa

Gallo de Barcelos

Tarde o temprano hay que salir de compras. Es imposible regresar de un viaje con las manos vacías, especialmente cuando se visita una ciudad como Lisboa, tan amplia y misteriosa. Así que aquí van algunas recomendaciones simples y accesibles para los turistas que quieran adquirir algunos objetos tradicionales para hacer un regalo.

La opción inmediata es el famoso Gallo de Barcelos, un pequeña pieza de cerámica pintada en colores vivos, característica de la cultura portuguesa. Según la leyenda, un peregrino que iba desde Barcelos hacia Santiago de Compostela fue acusado de robar dinero. La condena fue la máxima: morir en la horca. La última voluntad del peregrino fue ver al juez, quien lo recibió comiendo un gallo asado. El acusado le dijo que en prueba de su inocencia el gallo que se estaba por comer se levantaría y se pondría a cantar. Por supuesto que fue señalado como un loco, de allí directo lo llevaron al patíbulo. Lo increíble es que en el momento exacto en que se iba a cumplir el castigo el gallo se levantó en el plato y se puso a cantar. El peregrino fue absuelto y la historia se convirtió en uno de los grandes capítulos del folclore portugués. Este gallo se consigue en cualquier local de recuerdos típicos y cuesta apenas algunos euros.

Otra posibilidad es el clásico vino de Oporto, una bebida dulce de alta graduación alcohólica, probablemente uno de los productos más populares del país. Se consigue hasta en los supermercados, ya que lo fabrican varias empresas, con distintos precios, marcas y envoltorios acordes a cada ocasión. Dentro de la opción bebidas también es recomendable el vino verde del norte y el licor de guinda.

Para continuar con el ámbito gastronómico, otro regalo típico son los Pasteles de Belém, los mejores se consiguen en el barrio que lleva su nombre. Hay de dos tipos, los que se preparan para comer recién hechos y los que vienen envueltos al vacío especialmente pensados para llevar. Vienen dentro de una caja resistente apta para cualquier viaje.

Quienes cuenten con la posibilidad de gastar algún dinero extra pueden comprar azulejos pintados a mano: hay de cientos de formas, tamaños y colores, y son verdaderamente hermosos. Al igual que los bordados, que son piezas de arte; es común encontrar sábanas, acolchados y manteles de infinita variedad y calidad.

Foto vía: iberimage

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