Clima y datos geográficos de Lisboa

Lisboa

La ciudad de Lisboa es la capital más occidental de toda Europa continental. Emplazada en la parte oeste de Portugal, en la desembocadura del Tajo, la ciudad se encuentra bañada por las aguas del Océano Atlántico. Estos aspectos, como veremos posteriormente, influyen de manera decisiva en el clima de Lisboa.

El área urbana de Lisboa es aproximadamente de unos 85 km2. Cabe destacar que además la ciudad cuenta con una particularidad, y es que al contrario de lo que ocurre en las ciudades más grandes del mundo, sus límites están totalmente delimitados dentro del perímetro histórico. Gracias a esto se crearon núcleos muy cerca de la población (como Loures o Amadora) y que actualmente forman parte del perímetro metropolitano de la ciudad.

Lo que más llama la atención, geográficamente hablando, es que la ciudad está asentada sobre 7 colinas. Elevaciones que otorgan a este núcleo urbano una geografía bastante accidentada. Calles con cuestas interminables que son salvadas por una serie de elevadores y funiculares repartidos por toda la urbe. De esta forma los turistas, y los propios ciudadanos consiguen recorrer las distancias en menor tiempo.

Antes de hablar de su clima propiamente dicho hace falta referirse a una característica geológica que no todos conocen cuando están visitando la ciudad. Y es que a pesar de que acontecimientos como el gran terremoto evidencian su ubicación en relación a la actividad tectónica, lo cierto es que no todos son conscientes de que la totalidad de la ciudad se asienta sobre los numerosos restos de lo que era un antiguo campo volcánico. Este campo volcánico se extendería por casi todo el distrito de Lisboa, siendo el más conocido el de Monsanto.

Es curioso, pero lo cierto es que en la Serra Monsanto, una zona que está prácticamente dentro de la ciudad (aproximadamente 10 kilómetros), en la cima del volcán encontramos uno de los parques más grandes de toda Europa. Este volcán se formaría hace 7 millones de años, cuando se formaron también los Pirineos, y hoy por hoy es el lugar elegido por la ciudad de Lisboa para establecer uno de los pulmones verdes de la ciudad.

Debido a toda esta situación geográfica de grandes colinas, estuario y Atlántico, tanto las brumas matinales como la llovizna son bastante comunes en los meses de invierno. Además durante esta época del año (aproximadamente desde enero a marzo) es cuando más llueve en la ciudad.

A pesar de que durante el invierno las lluvias son bastante recurrentes, la temperatura suele rondar los 13°C, algo que sin duda alguna facilita la llegada del turismo en cualquier época del año. Aun así, viene bien saber que durante los meses de enero y febrero nos encontraremos con las temperaturas más bajas, que seguirán siendo mucho menos bajas que en el resto de Europa.

Sus primaveras y veranos son soleados con temperaturas agradables en torno a los 28 °C y con unas mínimas de 16 °C. Esta época del año es perfecta para acudir a la ciudad, ya que por el día no contaremos con un calor excesivo y por la noche la suave temperatura facilitará una vida nocturna bastante activa, terrazas llenas de gente y calles con mucho ambiente. Además, gracias a la brisa Atlántica que constantemente está sobre la ciudad, el calor no es extremadamente pesado en los meses de verano.

Como podemos ver Lisboa cuenta con un clima privilegiado para poder visitar la ciudad en cualquier mes que tengamos oportunidad. Eso sí, cabría destacar para los más osados que las aguas del Atlántico nada tienen que ver con las cálidas aguas del Mediterráneo, así que bañarse durante los meses de verano puede considerarse un reto.

Foto vía: turismoonline.com

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Categorias: Información Práctica de Lisboa


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