Boca del Infierno, paraje de misteriosas historias

3 enero 2011 | Por Sigue leyendo

boca del infierno

Los diversos parajes turísticos tienen su atractivo, que habitualmente suele ser geográfico. Sin embargo, hay otros como Boca del Infierno que le agregan a su belleza habitual y rústica una serie de misterios que ilustran su leyenda.

Se trata de un territorio plagado de concavidades y rodeada de cuevas y rocas con una altura que llega hasta los 20 metros, y que si impresiona a simple vista, cuando el oleaje impacta de manera más violenta se genera una sonoridad impresionante.

Boca del Infierno se encuentra a unos pocos kilómetros del centro de Cascais, lejos del ruido veraniego. Para llegar, se lo puede hacer caminando a través del paseo marítimo. También se lo puede hacer desde la carretera que une Cascais y Malveira da Serra, pasando por Guincho. Las formas calcáreas que componen el litoral de esta región se ven interrumpidas en esta franja, encuadrada en la Sierra de Sintra.

Las playas que circundan a la zona de Boca del Infierno han sido desde siempre uno de los destinos preferidos por la nobleza. A pesar del paso del tiempo, esta región mantuvo su belleza, la cual estaba compuesta tanto por cuestiones geográficas, como ejemplo sus playas y su accidentada costa; o su utilización estratégica, dado su espíritu marinero. Su paisaje es ideal para recuperar la esencia de reinados pasados.

Sin embargo, este sitio no sólo es visitado por su atractivo turístico sino porque además su historia está recubierta de una serie de mitos, los cuales se vinculan con situaciones extrañas donde se entrecruzan desapariciones, sospechas de suicidios, ocultismo y hasta el universo del espionaje. Incluso, el poeta nacional Fernando Pessoa se vio involucrado en una de estas anécdotas.

Según cuenta la leyenda, el mago inglés Aleister Crowley, que mantenía una amistad con Pessoa, era un personaje bastante extraño y siniestro, que practicaba el oscurantismo y que además tenía vinculaciones con el mundo del espionaje. Por esta razón, se dice que podía tener muchos enemigos, aunque sobre su muerte existen varias sospechas: por ejemplo hay quienes aseguran que durante un ataque de locura se habría arrojado al océano en la zona de la Boca del Infierno.

Pero este no es el fin de la anécdota, ya que hay quienes aseguran que Crowley fingió su muerte, incluso contando con la ayuda de Pessoa en la faena. En 1930 le envió unas supuestas cartas explicando su suicidio para que las publicara en el Diário de Notícias. Misteriosamente, nunca se supo si murió realmente o no. Más allá de esto, en la Boca del Infierno una placa recuerda su extraña desaparición, generando el interés de los miles de turistas que llegan en busca de historias misteriosas.

Foto vía: Nudodepiedras

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Category: Excursiones desde Lisboa

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